Teatro realista de denuncia:
El motivo central que tienen este tipo de obras es representar la injusticia social, ya sea la explotación del hombre o las malas condiciones de vida de la gente trabajadora. Los personajes son siempre víctimas de la sociedad. Frente al lenguaje pulcro y cuidado de la comedia oficial, se utiliza un lenguaje muy informal, directo, sin eufemismos.
El teatro en La actualidad:
Durante el siglo XX y hasta nuestra época, el teatro ha tenido que competir con otras formas de entretenimiento de la gente, principalmente con el cine, la televisión y los espectáculos musicales o deportivos que son enormemente atractivos para las personas, y se han convertido en verdaderos fenómenos del entretenimiento de masas. Frente a ellos el teatro ha ido perdiendo terreno y ha dejado de ser el gran espectáculo popular que era algunos siglos atrás.
Por otro lado, el teatro está siendo arrojado fuera de los medios de comunicación de masas, debido a que la gente no le presta atención a los mensajes de este que pueden llegar a ser realmente interesantes y reflexivos; y en nuestra sociedad lo que está fuera de los medios no existe para las gente. No hay teatro en televisión ni programas sobre teatro. Por tal razón, el teatro necesita ayuda y no sólo subvenciones. Ayuda para situarse en el centro de los intereses de la gente, para que se sepa que existe, para que se conozca fuera de esos pequeños círculos de aficionados que dedicarían su vida al teatro; aunque parezca que sean los únicos "raros" que les gusta este tipo de arte.
Sin embargo, el teatro debería tener una importancia mayor en la formación académica de los alumnos no solo de México, sino del mundo, ya que el teatro es un arte muy crítica, que permite a la persona que lo practica alcanzar un alto grado de pensamiento reflexivo, y a su vez, darse cuenta de muchas cosas que están mal en su vida personal y en su entorno social. Si el teatro fuera una prioridad en la enseñanza básica, se crearían más ciudadanos críticos. Ciudadanos que participan, que actúan, que son protagonistas, que se expresan con el cuerpo y con las palabras, que piensan, que leen, que critican y que desarrollan la iniciativa y la creatividad.
El teatro en la escuela:
El teatro se encuentra, prácticamente, fuera del currículum escolar; su estudio, cuando tiene lugar, es de carácter teórico, se estudia como un género literario más dentro de la historia de la literatura. A los alumnos se les da información sobre un gran número de autores, se leen textos, se asiste esporádicamente a alguna representación pero apenas existen talleres donde se aprenda a hacer teatro y a vivir el hecho teatral como un espectáculo vivo en el que se puede participar. La formación teatral queda relegada a algunas asignaturas optativas o a actividades de carácter extraescolar, pero realmente no se ha convertido en una enseñanza prioritaria en las escuelas, esto demuestra que el gobierno quiere rellenar las actividades escolares con cosas menos importantes como la computación y el deporte, pero no pone atención en enseñar a sus alumnos cosas reflexivas como el arte del teatro.
Sin embargo el teatro debería tener una importancia mayor en la formación de nuestros alumnos no sólo para fomentar la afición y crear futuros espectadores sino también para crear ciudadanos críticos. Ciudadanos que participan, que actúan, que son protagonistas, que se expresan con el cuerpo y con las palabras, que piensan, que leen, que critican y que desarrollan la iniciativa y la creatividad. Porque éstas y otras muchas son las capacidades que el teatro desarrolla y que la escuela no debería desaprovechar.